De Santa Brígida al mundo (y vuelta)
Nací en enero de 1966 en Santa Brígida (Gran Canaria), para mí el pueblo más bonito del mundo, el mismo mes en el que el resto del planeta hablaba de bombas termonucleares en Palomares o del álbum de Simon and Garfunkel Sounds of silence. Y quien iba a imaginar que, años después, el hijo de una campesina y un herrero terminaría obteniendo un doctorado en Ciencias Económicas y Empresariales, especializándose junto con otros locos como yo en un tema que entonces parecía friki: la información sobre sostenibilidad ambiental y social corporativa. Hoy, cuando todos organizan cursos y seminarios pontificando sobre este tema, y se apuntan a inventores de la rueda, me río pensando en lo «marginal» que sonaba entonces.
Economista, docente y algo más
Mi carrera empezó en el sector privado (primero en la auditoría de cuentas y después en el sector de la construcción), pero pronto me enganché a la docencia universitaria. Como profesor titular en la ULPGC, he dado clases de Contabilidad Financiera, Valoración de Empresas y Organización Contable (diseño de sistemas de información contable). También he escrito mucho (aunque me han publicado poco, la verdad), y me he dejado llevar por la «llamada del deber» desempeñando diferentes puestos de gestión institucional en mi universidad y dando un paso al frente como director general de Industria del Cabildo (Gobierno insular) de Gran Canaria.
Inquieto por naturaleza
Soy miembro de asociaciones como el Ilustre Colegio de Economistas de Las Palmas, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria o el Centre for Social and Environmental Accounting Research. Y como no me gusta estar quieto, soy socio de varias ONGs como Economistas sin Fronteras.
Montañas y curiosidades
Cuando no estoy entre números o reuniones, me pierdo en la montaña. El senderismo es mi terapia semanal, moviéndome entre los 1.000 y 2.000 metros de altura1, donde los riscos de Gran Canaria –esa «tempestad petrificada» que describió el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno– me recuerdan cuan pequeños somos.

- Realmente la altura máxima de mi isla se encuentra en el Pico de Las Nieves con 1.949 metros (6.394 pies) sobre el nivel del mar. ↩︎